¿Le ha pasado que hay días que simplemente se le olvida su almuerzo, no tiene donde calentarlo si lo lleva o simplemente no había nada de comer en su casa? Bueno, no está solo, ¡a todos nos pasa! El tráfico, los hijos, la hora o la lluvia son razones usuales por las que nos vemos obligados a ir a un restaurante a comer. Si esto le pasa, lea los siguientes consejos que lo harán poder disfrutar de ese almuerzo o cena en paz sin afectar su peso ni su salud.

1- Conviértase en un detective: Hoy en día podrá encontrar opciones saludables en casi cualquier lugar que vaya. El truco está en saber qué va a comer antes de llegar a ver el menú y evitar antojarse de otras opciones más llenas de calorías. La mayoría de los restaurantes tienen menú en línea por lo que usted podrá investigar de antemano qué tienen saludable y saber que pedir.

2- Equilibre sus calorías en el día: Esto quiere decir que si va a cenar fuera, procure almorzar una ensalada, verduras o sopa casera para poder invertir más calorías en esa comida de restaurante.

3- Comprométase a comer despacio: A su cerebro le toma 20 minutos sentir la sensación de saciedad. Por lo tanto, si mastica despacio evitará comer en exceso y por ende estará satisfecho más rápido.

4- Nunca llegue con demasiada hambre: Procure realizar meriendas antes, que incluyan alguna fruta, yogurt o vegetales para así tener autocontrol de su apetito, poder meditar sobre lo que va a pedir y comérselo despacio.

5- Pregunte, pregunte, pregunte: Nunca esta de mas preguntar por ejemplo, qué acompañamientos trae, qué aderezos vienen con la ensalada, como está cocinado el pescado, la carne, cuántos gramos de proteína vienen en el plato, etc. Todo esto le dará una amplia perspectiva de lo que viene o de lo que podría cambiar.

7- Porciones: Cuide el tamaño de sus porciones  pues podría estar sumando muchas calorías a su dieta diaria al comer fuera. Por más que creamos que un alimento es muy sano, comer más de lo que necesitamos podría afectar nuestro peso.

7- Refrescos: Para nadie es un secreto que los refrescos esconden muchas calorías. Procure averiguar si los refrescos vienen con azúcar. Es probable que el restaurante más bien tenga infusiones, tés o alguna bebida sin calorías.

8- El postre: En muchos restaurantes tienen algún postre famoso y con seguridad nos antojamos. Siempre recomiendo pedir un té frutal o de hierbas o bien un café para minimizar la necesidad de dulce. Otra estrategia es pedir un postre con el número de cucharas de sus acompañantes y así probar una a dos cucharaditas para no quedarse con el antojo.